Un informe de la entidad I+D revela que las fábricas operan con un 40% de capacidad ociosa y sufren un «efecto sándwich» por la suba de costos y la caída del consumo interno.
La actividad industrial argentina volvió a mostrar señales de debilidad durante mayo al registrar una caída interanual del 5,7%, acumulando un retroceso del 3,1% en lo que va de 2026. Según el último informe de la entidad I+D (Industria y Desarrollo), las fábricas operan actualmente con una capacidad ociosa cercana al 40%, lo que obliga a muchas empresas a vender solo para cubrir costos fijos. Este escenario se ve agravado por un «efecto sándwich»: mientras la demanda interna permanece deprimida, los costos de producción —especialmente las tarifas de luz y gas— continúan en alza, asfixiando la rentabilidad del sector.
La persistente contracción fabril enciende las alarmas en el mercado laboral, con proyecciones que anticipan la pérdida de hasta 105.000 puestos de trabajo durante este año, divididos entre 60.000 empleos directos y 45.000 indirectos. Como contraacara, las exportaciones de origen industrial crecieron un 13% en los primeros cinco meses, impulsadas por las empresas que buscan mercados externos para compensar el desplome del consumo local. Sin embargo, el análisis concluye que la reactivación económica general no se consolidará si no se implementan medidas urgentes que fortalezcan a las PyMEs y frenen el deterioro del empleo nacional.
