El fenómeno extremo afecta desde las Montañas Rocosas hasta la costa atlántica. Catorce estados se encuentran en emergencia mientras se registran acumulaciones de nieve récord y temperaturas de hasta -29 °C.
Una tormenta invernal de proporciones históricas ha sumido a gran parte de los Estados Unidos en una crisis logística y energética. Desde el pasado viernes 23 de enero, el país enfrenta una combinación letal de nieve masiva, lluvia helada y ráfagas de aire ártico que han obligado a declarar el estado de emergencia en 14 estados y el Distrito de Columbia.
El impacto en cifras: nieve y hielo
El noreste del país es una de las zonas más castigadas. Según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), se han registrado acumulaciones de nieve de hasta 60 centímetros (24 pulgadas) en estados como Maine y Nueva Hampshire.
Mientras tanto, en el sur, el peligro no es la nieve sino el hielo. En estados como Luisiana, Arkansas y Mississippi, una capa de hielo de más de 2,5 centímetros ha colapsado árboles y tendidos eléctricos, dejando un paisaje cristalizado pero extremadamente peligroso.
Crisis energética y transporte
La infraestructura eléctrica está bajo máxima presión. Hasta este domingo, más de 880,000 usuarios permanecen sin suministro eléctrico, con Tennessee como el estado más afectado (reportando cortes en más del 60% de algunos condados). El Departamento de Energía (DOE) ha movilizado recursos federales para intentar restablecer el servicio, aunque las bajas temperaturas dificultan las tareas de las cuadrillas.
El caos también se vive en los cielos y las carreteras:
• Vuelos: Más de 10,700 cancelaciones en todo el territorio nacional.
• Carreteras: El Departamento de Transporte (USDOT) ha emitido alertas rojas por visibilidad reducida y calzadas cubiertas de hielo negro, solicitando a la población evitar cualquier desplazamiento no esencial.
Lo que viene: aire ártico y más nieve
El pronóstico para los próximos días no es alentador. Se espera que una masa de aire polar continúe desplazándose hacia el sur, alcanzando ciudades como Houston y Nueva Orleans con temperaturas inusualmente bajas. En las Grandes Llanuras, la sensación térmica podría descender hasta los -29 °C (-20 °F), elevando el riesgo de hipotermia y congelamiento de tuberías.
Las autoridades climáticas advierten que la tormenta se mantendrá activa al menos hasta el 31 de enero, por lo que las escuelas y oficinas públicas en las zonas de emergencia permanecerán cerradas hasta nuevo aviso.
Recomendaciones para la población:
1. Limitar la exposición al aire libre debido al riesgo de congelación inmediata.
2. Mantener kits de emergencia con linternas, mantas y alimentos no perecederos ante posibles cortes de luz prolongados.
3. Consultar canales oficiales antes de intentar cualquier viaje por carretera o acudir a aeropuertos.
