Milei en Davos: «El capitalismo de libre comercio es el único sistema justo»

Ante los líderes globales en el Foro Económico Mundial, el Presidente argentino defendió su modelo de reformas, arremetió contra el socialismo y llamó a retomar los valores de Occidente.

En una nueva participación dentro del Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Javier Milei ratificó su firme postura ideológica al presentar su «cruzada liberal» ante el auditorio internacional. Durante su discurso, el mandatario aseguró que el sistema de libre mercado no solo es el más eficiente, sino el único moralmente defendible.

Una fuerte crítica al intervencionismo

Milei no ahorró calificativos al apuntar contra el socialismo, el populismo y lo que denominó la agenda «woke», señalándolos como los responsables de la crisis que atraviesa Occidente. En sus palabras, el intervencionismo estatal socava el desarrollo y la libertad individual.

«El socialismo suena lindo, pero siempre termina mal», advirtió el mandatario, quien utilizó la situación de Venezuela como ejemplo de lo que denominó una «narcodictadura sangrienta».

Los ejes de su gestión: Desregulación y Capital Humano

El Presidente aprovechó la vidriera internacional para destacar los avances de su Gobierno en Argentina:

Reforma del Estado: Elogió la labor de Federico Sturzenegger (Ministerio de Desregulación), mencionando las miles de reformas impulsadas para eliminar trabas burocráticas y liberar las fuerzas productivas.

Asistencia Social: Defendió la gestión de Sandra Pettovello en el Ministerio de Capital Humano, bajo la premisa de reemplazar el asistencialismo tradicional por políticas que busquen «enseñar a pescar».

Valores: Hizo un llamado a recuperar los valores judeocristianos y la propiedad privada como pilares para reconstruir la economía global.

«Maquiavelo ha muerto»

Hacia el cierre de su exposición, Milei envió un mensaje directo a la clase política tradicional, a la que acusó de obstaculizar el progreso de quienes trabajan. Con una frase contundente, sentenció: «Maquiavelo ha muerto y es hora de enterrarlo».

Como es habitual en sus intervenciones, el Presidente concluyó su discurso con su característico grito de «¡Viva la libertad, carajo!», dejando clara su intención de posicionar a la Argentina como un referente mundial del liberalismo libertario.