(BAJADA) El titular del organismo antilavado, Paul Starc, se reunió con autoridades del FinCEN para identificar a los beneficiarios finales de un entramado societario que habría desviado fondos de la Selección Argentina.
En un avance decisivo para la investigación judicial que sacude al fútbol argentino, el presidente de la Unidad de Información Financiera (UIF), Paul Starc, concretó esta semana una serie de encuentros en Washington con altos mandos del FinCEN (Financial Crimes Enforcement Network). El eje de la reunión fue el intercambio de datos confidenciales para desentramar la ingeniería financiera que la AFA habría utilizado para mover fondos fuera del país.
La lupa sobre las «Sociedades Cáscara»
La investigación apunta a un presunto desvío de al menos 42 millones de dólares provenientes de contratos de sponsoreo y partidos amistosos de la Selección Argentina. Según la hipótesis judicial, este dinero no habría ingresado a las arcas de la institución, sino que fue canalizado a través de sociedades sin estructura operativa real en Estados Unidos.
Una de las firmas principales bajo sospecha es Tourprodenter LLC, radicada en Miami y vinculada al entorno del empresario Javier Faroni. Se sospecha que esta entidad funcionó como una «cáscara» para captar ingresos generados tras el Mundial de Qatar 2022.
Cooperación Internacional
Gracias al convenio de colaboración vigente entre la UIF y el organismo del Tesoro estadounidense, las autoridades argentinas buscan ahora acceder a los nombres de los «beneficiarios finales» detrás de estas cuentas. Este cruce de información es vital para determinar si los fondos terminaron en manos de dirigentes deportivos o intermediarios.
Desde el Gobierno Nacional, que mantiene una tensa relación con la cúpula de la AFA liderada por Claudio «Chiqui» Tapia, siguen de cerca los resultados de este viaje, que podría derivar en nuevas imputaciones por lavado de activos y administración fraudulenta en los próximos días.
