Un desgarrador misterio mantiene en vilo a los investigadores en el interior de la provincia de Santiago del Estero. Un niño de apenas 9 años se encuentra internado en estado crítico tras un confuso hecho ocurrido en una vivienda del Paraje San Luis, en cercanías a la localidad de Pozo del Toba. La Justicia investiga las severas contradicciones familiares tras detectarse preocupantes marcas en el cuello del menor.
Una escena de terror en el patio
El dramático episodio ocurrió pasadas las 21:00 horas del miércoles. Según las primeras reconstrucciones, el dueño de la casa, un hombre de 59 años, acudió al patio trasero alertado por los gritos desesperados de auxilio de su hijo mayor, de 30 años.
Al llegar al lugar, se encontró con una escena desgarradora: el joven sostenía en brazos a su hermano de 9 años, quien se encontraba convulsionando violentamente en el suelo. En medio de la desesperación generalizada, trascendió un detalle alarmante: el nene habría tenido una cámara de bicicleta enrollada alrededor de su cuello.
Traslado de urgencia y alarmas médicas
El menor recibió los primeros auxilios por parte del personal de salud de El Colorado y fue derivado inicialmente al hospital de Quimilí. Allí se constató un cuadro térmico elevado acompañado de convulsiones. Sin embargo, debido a la extrema gravedad de su estado clínico, se dispuso su traslado urgente hacia el Centro Integral de Salud Banda (CISB), donde ingresó en horas de la madrugada de este jueves.
Al examinar minuciosamente al paciente, la médica de guardia encendió de inmediato las alarmas. El informe médico dejó asentado que el cuadro resultaba «sumamente sospechoso», confirmando la presencia de marcas visibles en la zona del cuello compatibles con un lazo.
Contradicciones y sospecha de violencia
El caso dio un vuelco aún más oscuro cuando las autoridades indagaron sobre las circunstancias de lo ocurrido. De acuerdo con fuentes policiales, las versiones y relatos brindados por los padres sobre el supuesto «accidente doméstico» se chocaron de frente, incurriendo en notorias y rotundas contradicciones.
Ante la firme sospecha de que podría tratarse de un escenario de violencia familiar encubierta o una drástica determinación, la profesional médica solicitó la inmediata intervención de las fuerzas de seguridad.
La Fiscalía de turno tomó las riendas del caso y ordenó la realización de pericias médicas exhaustivas a fondo, así como una serie de entrevistas vecinales y testimoniales al entorno más íntimo del menor, buscando esclarecer qué fue lo que verdaderamente sucedió puertas adentro de la vivienda.
